
En la sala de mi casa hay una mujer partida por la mitad. Según dicen la quebró el terremoto de Limón...Yo creo que la rompió la sociedad.
La intentaron pegar con una goma loca de perdones y hipocresías, pero la cicratiz aún se le ve. Ella la muestra con orgullo porque sabe que es lo que le amarra su dignidad.
En su cuello se ve que hubo una vez una cabeza pensante, una maquina con sueños. Pero hoy sólo queda un torso que busca a la deriva un norte.
Hoy pasa de vez en cuando María y la ve, y la limpia, y la piensa, seguro le dice: No me olviden, hoy me compraron para adornar, pero mañana serás vos la que adornará un mundo si seguís pensando que le debes silencio a alguien.
Yo creo en las grandes mujeres detrás de hombres, y en las grandes mujeres detrás de mujeres. Creo aún más en las grandes mujeres y en los grandes hombres que saben pegar lo que está roto, porque no fueron ellos y ellas quienes lo rompieron.










