Hoy hace exactamente un año el Ballet Juvenil Costarricense bailó por última vez el Cascanueces en el Teatro Nacional.
Al parecer no queda más que el recuerdo de 4 años hermosos donde aprendimos demasiado.
Cuatro temporadas donde se gozó, se bailó, y se aprendió.
En los camerinos quedó la historia escrita: llenazo total durante 44 funciones, un fuerte cuerpo de baile que fue creciendo y fortaleciendose al igual que bailarines principales. Quedaron tambien muchas fotos, muchos almuerzos de Domingo, muchas amigas, muuuchos ensayos, muchos aplausos, y muchas ganas de salir a bailar.

Recuerdo especialmente los vestuarios, la escenografia, los regalos, las muñecas que nos peleabamos, las clases, y la musiquita de jazz que ponian unas dos horas antes.
Recuerdo también la primera funcion del Cascanueces y no podré olvidar jamás la última. Es cierto que todo termina, pero que extraño es mirar atrás.

Les deseo suerte a los que participen de ahora en adelante en ella. A las nuev@s niñ@s, las nuevas copos, flores, arabes, rusas, colombinas...Y, espero de todo corazon, que este nuevo rumbo de la produccion sea exclusivamente para seguir fomentando el talento nacional y el desarrollo del ballet clasico en el país.